Economía circular, ¿por qué es importante reciclar?

por qué es importante reciclar

Se conoce por economía circular el modelo económico que apuesta por optimizar los recursos existentes. Frente al modelo económico lineal de producir, usar y tirar, la economía circular aboga por disminuir el uso de recursos, reducir la producción de residuos y limitar el consumo de energía.

Se trata, en primer lugar, de reducir el consumo de bienes y de energía para minimizar el impacto que tienen sobre el medio ambiente. También, usar materiales biodegradables en la fabricación de los bienes de consumo, para que al agotar su vida útil estos materiales regresen a la naturaleza sin contaminar. Cuando esto no sea posible, el objetivo de la economía circular es reutilizar los productos dándoles otro uso, y reciclarlos, generando nuevos productos al tiempo que se evita la utilización de nuevas materias primas.

¿Por qué es importante reciclar?

He aquí algunos datos para entender por qué es importante reciclar: los países de la Unión Europea generan más de 2,5 millones de toneladas de residuos al año, una media de casi cinco toneladas por habitante, según Eurostat. El 45,5% de estos desechos se eliminan en vertederos y el 37,8% son reciclados. Sin embargo, parte de estos residuos no son gestionados correctamente y acaban en el mar. Además, la ONU estima que más de 13 millones de toneladas de plásticos acaban en los océanos cada año, con graves efectos dañinos en el ecosistema marino y afectando de lleno a las economías locales, la pesca y el potencial turístico de muchas partes del mundo. Hay que recordar que una simple bolsa de plástico tarda unos 150 años en degradarse, y una botella de plástico, al menos 500 años, y que ambos productos proceden de fuentes fósiles no renovables (el petróleo).

Es evidente, por tanto, que el actual modelo económico de consumo resulta insostenible,  y por ello es necesario concienciar sobre la importancia del reciclaje. En este sentido, la Unión Europea está liderando la transición hacia una economía circular y sostenible. Así, la Comisión Europea ha aprobado un paquete de medidas que abarca todo el ciclo de vida de los productos: desde la producción, al consumo, la gestión de residuos y el mercado de materias primas secundarias. Son más de 6.150 millones de euros, entre fondos estructurales y fondos del programa Horizonte 2020, los que está destinando a implementar la economía circular.

Objetivos de reciclaje

El nuevo marco legislativo europeo sobre residuos, que entró en vigor en julio de 2018, establece unos objetivos claros para reducir la producción de desechos y gestionar su reciclaje. Así, se ha fijado un objetivo común de reciclar el 70% de los residuos de envases para 2030 y el 65% de los residuos municipales para 2035. En cuanto a materiales concretos, se quiere alcanzar el reciclado del 85% del papel y cartón; el 80% de los metales ferrosos; el 75% del vidrio; el 60% del aluminio; el 55% del plástico; y el 30% de la madera.  

En España, según datos del Ministerio de Transición Ecológica, los envases de metal son los más reciclados (el 82,62%), seguidos de los envases de papel y cartón (79,68%), vidrio (71,80%), y plástico (45,46%); un buen camino en el que hay que seguir avanzando.

¿Qué puedo reciclar?

En España disponemos de un sistema de recogida selectiva para facilitar la tarea de reciclar. En el contenedor amarillo se depositan los envases de plástico (como botellas de agua, de champú, bandejas, bolsas, etc.), los bricks y los envases metálicos (latas de refrescos, de conservas, botes de desodorante o tapones). En el contenedor azul se reciclan los envases de papel y cartón, como revistas, periódicos o cajas de embalar. Y en el contenedor verde se separa el vidrio (botellas de cerveza u otras bebidas alcohólicas, de refrescos, tarros de conservas, frascos de colonia y cosméticos, etc.) pero no el cristal (vasos y copas rotas o ventanas y espejos), pues son materiales diferentes.

Finalmente, el último contenedor que vemos en nuestras calles es de la “fracción resto”, a donde van a parar los restos de alimentos, de materiales de origen orgánico y aquellos residuos que no disponen de contenedor específico. Son normalmente contenedores de color gris o verde oscuro, según las ciudades. Esta es la parte de la basura que se lleva a instalaciones de tratamiento de resto, en las que, mediante procesos de tratamiento mecánico-biológico, se separan los materiales impropios voluminosos y se recuperan materiales valorizables. El resto acabará en instalaciones de incineración o valorización energética, o bien en vertederos controlados.

Pero tu contribución al reciclaje no acaba ahí. Otros materiales que puedes reciclar son las pilas y baterías, altamente contaminantes y que debes depositar en contenedores específicos. También los aceites domésticos producen un alto impacto en el medioambiente: un solo litro de aceite usado contamina mil litros de agua. Por ello tienen sus propios contenedores, al igual que la ropa, el calzado y los complementos, que pueden reciclarse en nuevos productos textiles y para otros usos distintos de la confección.

Electrodomésticos, aparatos electrónicos, pinturas y disolventes, muebles, aceite usado de automoción, maderas, metales, vidrio plano, bombillas… todo aquello que ya no necesitas en casa y no sabes qué hacer con ello puedes reciclarlo en los puntos limpios de tu ciudad.

Separando en casa todos estos productos y depositarlos en el contenedor adecuado o llevarlos al punto limpio estaremos ahorrando agua, energía y materias primas, y reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero y otros tipos de contaminación.

Fuente de riqueza y empleo

Además de los claros beneficios medioambientales, la economía circular es fuente de riqueza y de empleo. De la importancia del reciclaje dan buena prueba los más de 42.600 puestos de trabajo, según Ecoembes, que genera la gestión de los residuos en España. Pero, además, gracias a la economía circular están surgiendo nuevos modelos de negocio en los que los desechos dejan de ser vistos como basura y pasan a ser considerados materias primas para crear otros productos.

La economía circular también se asume con pequeños gestos. Y tú, ¿qué haces para reciclar?

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