Peligros de las lanzas de agua en boxes de autolavado de coches

lanzas de agua

Cada vez son más los conductores que usan los boxes de autolavado, que ya han desbancado a los lavaderos automáticos en el capítulo de preferencias de los automovilistas españoles.

Este aumento también ha dado lugar a un incremento de incidencias en las cubiertas de los coches tras pasar por boxes de autolavado. El ritmo de crecimiento de los problemas de este tipo ya es del 23 por ciento.

Los especialistas en neumáticos advierten que los problemas de estanqueidad de los neumáticos por causa de las lanzas de agua afectan ya a más de un 5 por ciento de los coches del parque español. Septiembre, con el retorno de las vacaciones estivales, es el periodo que concentra un mayor número de incidencias de este tipo.

Las lanzas de agua a presión de los boxes de autolavado son peligrosas para las cubiertas de todos los coches, desde turismos clásicos hasta 4×4 o SUV de última generación.

2 problemas asociados a las lanzas de agua

La utilización indiscriminada de lanzas de agua a presión en el lavado de cualquier vehículo origina:

  1. Pérdidas de presión más rápidas de lo deseable, que pueden afectar a cualquier neumático del vehículo
  2. Despegue total de la unión entre cubierta y llanta, lo que origina un desinflado casi instantáneo.

Te contamos algunos consejos para evitar dichas incidencias; sigue estas precauciones básicas cada vez que utilices la lanza de agua en cualquier box de autolavado:

  • Siempre a más de 20 centímetros de distancia. El chorro de agua a presión debe lanzarse siempre a más de 20 centímetros de la unión entre neumático y llanta. Dicha junta es la zona más vulnerable de cualquier rueda.
  • Nunca apuntar durante más de 5 segundos a la junta de unión. Es el tiempo máximo estimado para evitar que se produzcan perforaciones microscópicas que puedan debilitar el flanco del neumático y causar un desinflado rápido y repentino.
  • Evitar los detergentes muy agresivos. Potencian la brillantez de llantas y neumáticos, pero atacan a los productos químicos protectores que están incrustados en el flanco del neumático, lo que suele dar como resultado la indicación visual de marcas de agua marrones, lo que puede resultar en una reducción significativa de la durabilidad.

Recuerda que una lanza de agua a presión puede disparar a más de 110 atmósferas, llevándose por delante hasta el último rastro de suciedad en la carrocería de tu coche o en las propias ruedas, pero debilitando esa unión entre llanta y cubierta.

De hecho, la presión de la lanza de agua es tan alta que es recomendable tener precaución a la hora de lavar la chapa del coche, ya que se podrían generar daños superficiales en la pintura del mismo. Igualmente, es conveniente evitar el lavado a presión en zonas que puedan afectar a la mecánica del vehículo, como por ejemplo el interior del tubo de escape, para no producir daños internos.

El debilitamiento de la fijación entre neumático y llanta, con la consiguiente pérdida de aire, no lo percibirás de inmediato. Es un proceso lento, de varios días. Muchos usuarios que han padecido este problema en sus coches no encuentran, por ese motivo, un nexo de unión entre lavado inocente y neumático desinflado en el momento más inoportuno. ¡Ojo con las lanzas!, aunque sean de agua.