Válvula EGR: averías y soluciones

Válvula EGR

Cuando el especialista de tu taller pronuncia las 3 letras, EGR, te recorre un escalofrío por la columna vertebral. La válvula EGR ha originado toda una leyenda de averías costosas y soluciones mágicas. Vamos a separar la realidad de la fantasía.

Te contamos qué hay detrás de las siglas EGR, que traduciremos en español como Recirculación de Gases de Escape. Así conocerás las razones por la que se obstruye con carbonilla haciendo que el motor diésel de tu coche pierda potencia, funcione a tirones o, en última instancia, se niegue a arrancar.

Qué es la válvula EGR y para qué sirve

La misión de la válvula más famosa en el universo de los coches de gasóleo es recortar la producción de óxidos de nitrógeno. Son gases corrosivos para las vías respiratorias, los ojos y la piel, cuando alcanzan altos niveles de concentración, problema habitual en espacios ciudadanos con mucho tráfico.

Los óxidos de nitrógeno se producen durante los milisegundos que dura la combustión. El aire fresco que entra por el sistema de admisión recibe el impacto del chorro de gasóleo desencadenando cada una de las explosiones que mueven tu coche. Ese aire lleva más y más oxígeno a medida que se recorta su temperatura, por lo que emite un nivel superior de óxido de nitrógeno.

La válvula EGR rebaja la temperatura en la fase de combustión al transmitir parte de los gases de escape, que salen muy calientes, al colector de admisión y mezclarlos con el aire limpio. Todo el proceso se regula en función de: temperatura del líquido refrigerante, régimen del motor y posición del acelerador.

El objetivo final de la válvula EGR, es, por tanto, rebajar el nivel de emisiones de gases contaminantes.

¿Por qué se avería la válvula EGR?

Por acumular la carbonilla que va incluida en los gases de escape. Así de simple. La cantidad de carbonilla aumenta en circulación urbana, cuando el motor está caliente, se mueve a regímenes tranquilos y se acelera muy poco. Si a esto añades un gasóleo de baja calidad, muy habitual en gasolineras con rebajas, ya tienes la tormenta perfecta.

Los síntomas de la avería pueden ser de dos tipos:

  • Menos energía mecánica de lo habitual o tirones extraños: te avisan de la necesidad de una limpieza de la válvula EGR.
  • Luz de avería de motor en el cuadro de mandos y régimen de funcionamiento de dicha mecánica limitado a muy pocas vueltas. Son síntomas inequívocos de una válvula EGR ya bloqueada, que no cumple su misión anticontaminante. El coche se pone en modo avería y te indica que debes pasar por el taller.

A grandes males, grandes remedios

La conducción perezosa en zonas congestionadas es la primera causa de problemas con la válvula EGR. Solución: elige una autovía despejada y rueda unos cuantos kilómetros a régimen elevado. No es necesario jugarse el carnet, solo necesitas circular en marchas cortas con el motor a buen régimen.

Otro consejo válido: repostar gasóleo de calidad contrastada. Dicha solución combina bien con la circulación “alegre” cuando se busca eliminar esa carbonilla perjudicial sin paso alguno por el taller. Eso sí, debe hacerse con moderación, sin comprometer ni la seguridad vial ni la duración de otros componentes del coche.

Si la válvula EGR es rebelde tendrás que llevar el coche al servicio técnico. La avería se repara con cierta facilidad si se trata de una válvula accionada mecánicamente, pero el problema se agrava con las válvulas electrónicas. La solución final pasa por una sustitución, que eleva la factura por encima de los 500/600 euros. En casos extremos tendrás que preparar hasta 1.400 euros.

Recuerda siempre la importancia de asegurar un buen mantenimiento de tu vehículo y las piezas que lo componen, como la válvula EGR. De este modo, evitaremos averías prevenibles y garantizaremos nuestra seguridad en carretera y la de los demás.