Los impuestos que cambiarán en 2020

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2020 se inicia sin previsión inmediata de cambios en los impuestos, ni subidas ni bajadas. Recién constituido nuevo Gobierno, ¿cuáles son las previsiones y los tributos del nuevo año ya anunciados? ¿Se cumplirán las estimaciones previas?

El hecho de que hasta ahora el Gobierno se encontrara en funciones limitaba el margen de maniobra del Ejecutivo a la hora de crear nuevos tributos o subir los que ya existen. Tampoco se ha podido aprobar el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales para 2020, por lo que a fecha 1 de enero quedaron automáticamente prorrogados los presupuestos vigentes (los aprobados en 2018 y ya prorrogados en 2019).

En el Plan Presupuestario para 2020 que el Gobierno en funciones remitía el pasado mes de octubre a la Unión Europea no se ha incluido ninguna medida que incremente los ingresos del Estado. Ni el paquete tributario que acompañaba el proyecto de Presupuestos Generales para 2019 (cuya no aprobación desembocó en la convocatoria de elecciones el 28 de abril pasado), ni las nuevas figuras tributarias que sí se incluyeron en el Programa de Estabilidad 2019-2022 enviado a Bruselas a finales de ese mismo mes de abril. En aquel momento el Gobierno preveía que las subidas de impuestos como el de Sociedades o el IRPF y la implementación de otros tributos de nueva creación incrementasen la recaudación de la Hacienda pública en 5.654 millones de euros.

Sin medidas adicionales, la previsión del Gobierno en este nuevo Plan Presupuestario para 2020 es que los ingresos totales de las Administraciones Públicas alcancen los 512.032 millones de euros el año próximo, el 39,6% del PIB.

Previsión de subida de impuestos y nuevas figuras impositivas

Entre las medidas tributarias que habían sido anunciadas antes de la investidura de Pedro Sánchez como presidente del gobierno el pasado 9 de enero se incluían subidas de impuestos y creación de nuevas figuras impositivas dentro de una estrategia del anterior Ejecutivo para incrementar la recaudación y acercar los niveles de tributación de España a la media de los países de nuestro entorno. Las subidas más significativas en los tributos ya existentes que ha planteado el Ejecutivo español son:

  • Subida del Impuesto de Sociedades. El proyecto de Presupuestos para 2019 fijaba un tipo mínimo del Impuesto de Sociedades del 15% para grandes compañías (cuya cifra de negocios fuese igual o superior a 20 millones de euros), y del 18% para entidades bancarias y empresas de hidrocarburos. Por el contrario, rebajaba el tipo nominal del 25 al 23% para las pequeñas y medianas empresas (aquellas que facturasen menos de un millón de euros). Se preveé recaudar 1.516 millones de euros al año con estas medidas.
  • Subida del IRPF. El proyecto de Presupuestos para 2019 preveía una subida de dos puntos en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas para los contribuyentes que tuviesen rentas superiores a 130.000 euros y de cuatro puntos para la parte que excediese de 300.000 euros. Además, el tipo estatal sobre la base del ahorro se incrementaría en cuatro puntos (del 23 al 27%), para las rentas del ahorro que superasen los 140.000 euros. La estimación del impacto de esta medida era recaudar 328 millones más en 2020.
  • Subida del Impuesto del Patrimonio. En el proyecto de Presupuestos para 2019 se preveía una subida del 1% en el tipo aplicable a grandes patrimonios (aquellos superiores a 10 millones de euros) con la que se esperaba recaudar 339 millones de euros adicionales.

Por otra parte, el Gobierno español apostaba por la creación de nuevas figuras de impuestos relacionadas con las transacciones financieras, la economía digital y la fiscalidad verde, en una estrategia coordinada en el ámbito de la Unión Europea. En este sentido, los nuevos impuestos incluidos en el Plan de Estabilidad presentado a Bruselas el pasado mes de abril y que ya se habían previsto también en el proyecto de Presupuestos para 2019 son:

  • Nuevo impuesto al diésel. El Gobierno justificaba la implementación de este impuesto no con un objetivo recaudatorio, sino de protección del medioambiente y de tratar de equiparar la fiscalidad del diesel y la gasolina. La intención era incrementar los impuestos que se aplican a los gasóleos (una subida de 38 euros por cada mil litros), pero sin afectar al gasóleo de uso profesional ni al gasóleo bonificado, es decir, ni a transportistas ni a agricultores. La previsión era recaudar 670 millones adicionales con la denominada fiscalidad verde.
  • Impuesto sobre Determinados Servicios Digitales (la conocida como tasa Google). Se querían gravar, a un tipo del 3%, los ingresos obtenidos en España por grandes compañías internacionales a partir de ciertas actividades digitales que escapan al actual marco fiscal, como los ingresos generados por servicios de publicidad o de intermediación online o la venta de datos obtenidos a partir de información proporcionada por el usuario. Los sujetos pasivos solo serían personas jurídicas (empresas) con una cifra de negocios superior a 750 millones de euros y cuyos ingresos derivados por estas actividades en España superasen los tres millones de euros. Con la “tasa Google” el Gobierno esperaba recaudar 1.200 millones de euros extra al año.
  • Impuesto sobre las Transacciones Financieras (tasa Tobin). El objetivo de este nuevo impuesto era gravar con un 0,2% las operaciones de compra de acciones españolas ejecutadas por operadores del sector financiero, con independencia de la residencia de las personas o entidades que interviniesen en la operación, o del lugar en que se negociasen. Con esta nueva figura se esperaban ingresar 850 millones de euros.

Rebajas de impuestos

Tanto el proyecto de Presupuestos de 2019 como el posterior Programa de Estabilidad 2019-2022 de abril no solo programaban subidas de impuestos, también alguna bajada. Así estaba previsto:

  • Rebaja del IVA a los servicios veterinarios. Se reduciría el tipo de gravamen de los servicios veterinarios del 21% general al tipo reducido del 10%. La medida supondría una reducción de ingresos de 35 millones de euros.
  • Rebaja del IVA del libro electrónico. Se reduciría el tipo de gravamen del IVA de libros, periódicos y revistas en soporte electrónico al 4% (tipo superreducido), equiparándolos así a las publicaciones en papel. Significaría 24 millones de euros menos a ingresar por las arcas públicas.
  • Reducción del IVA a los productos de higiene femenina. Se reduciría el tipo de gravamen de compresas, tampones y otros productos de higiene femenina hasta el 4% (tipo superreducido). Esta reducción se incluía en las llamadas “medidas de fiscalidad de género y desigualdad”, en la que también se enmarcaba una deducción en el Impuesto de Sociedades para aquellas entidades que incrementasen el número de mujeres en sus consejos de administración hasta alcanzar la paridad con los hombres. Ambas medidas tendrían un impacto de 18 millones de euros menos de ingresos para la Hacienda pública.

Al margen de los Presupuestos Generales, ha habido cambios en el escenario tributario derivados de otras leyes y reales decretos que van a tener también impacto en 2020. Así, se ha ampliado el importe exento del gravamen especial sobre premios de determinadas loterías y apuestas. Para los premios derivados de juegos celebrados en 2019 el umbral se fija en 20.000 euros, y en 40.000 euros para los premios procedentes de juegos celebrados en 2020. A partir de estas cantidades, los premios deberán ser declarados a Hacienda, que se quedará con el 20%.

En conclusión, en 2020 los contribuyentes españoles seguiremos con las mismas obligaciones tributarias planteadas en los Presupuestos Generales de 2018 de nuevo prorrogados, a la espera de la ejecución de estos anuncios o de nuevas previsiones.