¿Qué es un depósito a plazo fijo?

Deposito plazo fijo

Un depósito a plazo fijo es un producto financiero que consiste en entregar una cantidad de dinero a una entidad bancaria por un periodo de tiempo determinado, con el fin de obtener rentabilidad sobre ese dinero en base a un interés previamente fijado. Una vez vencido ese periodo, la entidad se compromete a devolver el dinero depositado junto con los intereses que ha generado la inversión.

Durante años los depósitos a plazo fijo fueron uno de los productos financieros más demandados por su interesante rentabilidad, pero ¿siguen mereciendo la pena? ¿Existen opciones más atractivas en el mercado?

En los últimos años, los bajos tipos de interés han provocado que la demanda de los depósitos a plazo fijo vaya en descenso y que los consumidores busquen otras fórmulas más interesantes para sacar el mayor provecho posible a su dinero.

¿Cómo funciona?

Cuando se contrata un depósito a plazo fijo, el cliente deposita una cantidad de dinero en una entidad bancaria durante un plazo de tiempo concreto y, una vez vencido dicho plazo, la entidad se compromete a devolver el importe, más los intereses que se hayan generado. Mientras dura el acuerdo, no es posible disponer de nuestros ahorros, salvo que asumamos una penalización por cancelación anticipada.

Para contratar un depósito a plazo fijo hay que contar con una cantidad de dinero determinada, que fija cada entidad bancaria. Lo mismo ocurre con el tipo de interés, que se acuerda previamente y puede variar en función del producto o la entidad con la que se contrate.

Una de las ventajas que ofrece un depósito a plazo fijo es que es un producto seguro dirigido a inversores conservadores que no quieren asumir riesgos con sus ahorros. Asimismo, suelen ser productos fáciles y rápidos de contratar. Si tienes un perfil muy conservador es posible que te sientas atraído hacia este tipo de productos bancarios. Sin embargo, debes valorar si existe la posibilidad de que necesites recuperar parte o el total de tu dinero antes del plazo estipulado, porque de ser así, deberás asumir una penalización.

¿Existen alternativas más interesantes en el mercado?

Debido a la rebaja de los tipos, la contratación de un depósito a plazo fijo ha dejado de resultar atractiva para muchos ahorradores que buscan alternativas para sacar partido a su dinero sin perder seguridad.

Entre las opciones disponibles en el mercado, destacan los depósitos de tipo variable, con un riesgo algo mayor pero mejores intereses. Otra opción son las cuentas remuneradas que, en muchos casos, ofrecen una rentabilidad mayor que un depósito a plazo fijo y, además, permiten disponer de nuestro dinero siempre que lo necesitemos, como es el caso de la Cuenta 1|2|3 del Santander.

Está claro que la época en la que los depósitos a plazo fijo eran la opción favorita de los ahorradores ha pasado y que las alternativas del mercado son múltiples. Por ello, debe ser cada consumidor el que analice los pros y los contras de cada producto y elija el más adecuado en función de sus necesidades.

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