¿Qué es el Impuesto sobre el Patrimonio? ¿Y el Modelo 714?

Impuesto sobre Patrimonio

El Impuesto sobre el Patrimonio es un tributo que, como su nombre indica, está enfocado a las posesiones y que, a diferencia del Impuesto sobre la Renta, grava el patrimonio neto de las personas físicas. Su cálculo se basa en el valor de todos los bienes y derechos de contenido económico de los que eres titular, con la deducción de las cargas y gravámenes que disminuyan su valor, así como de las deudas y obligaciones personales de las que debes responder.

Se trata de un impuesto de carácter directo (que grava exclusivamente aquellos bienes o derechos de los que eres titular), personal (ya que tiene en cuenta tus circunstancias), periódico con devengo anual y general, que recae únicamente sobre las personas físicas, así como progresivo por tramos.

Y aunque el Impuesto sobre el Patrimonio se aplica en todo el territorio nacional, está cedido a las comunidades autónomas. Son estas las que obtienen su recaudación, se encargan de su gestión y pueden regular su mínimo exento, su tarifa y sus deducciones. Es por ello que existen diferencias entre unas regiones y otras. Por ejemplo, Madrid tiene establecidas bonificaciones del 100% en la cuota de este impuesto o La Rioja, del 75%. En el caso de que las comunidades autónomas no hagan uso de las competencias normativas sobre este impuesto, se aplicará, en su defecto, la normativa del Estado.

¿Quién tiene que presentar el Impuesto sobre el Patrimonio?

La ley determina dos tipos de sujetos pasivos, es decir, dos tipos de personas que, en principio, deben tributar por este impuesto:

  • Sujetos pasivos por obligación personal (aplicable a los residentes en España): tributan por todos sus bienes estén o no ubicados en España y por todos sus derechos, se puedan ejercitar o no España.
  • Sujetos pasivos por obligación real (aplicable a los no residentes en España): tributan solamente por los bienes situados en España y por los derechos que puedan ejercitarse en España.

Visto así, podría creerse que todo el mundo debería presentar el Impuesto sobre el Patrimonio. Y aunque es verdad que, en teoría, este tributo afecta a cualquier ciudadano que tenga una propiedad, la realidad es que, en la práctica, existen unos límites y unas exenciones que hacen que solo tengan que presentarlo unos pocos. Ya que, si tus bienes no alcanzan un determinado valor, estos solo tributarán a efectos informativos.

impuesto sobre patrimonio

¿Qué bienes están exentos?

Según recoge el artículo 4 de la Ley acerca del Impuesto sobre el Patrimonio son:

  • La vivienda habitual hasta 300.000 euros.
  • El ajuar doméstico, entendiéndose como tal los efectos personales y del hogar, utensilios domésticos y demás bienes muebles de uso particular del sujeto pasivo, excepto joyas, pieles de carácter suntuario y vehículos, embarcaciones y aeronaves y otros objetos de arte y antigüedades.
  • Determinados objetos de arte y antigüedades, cuyo valor sea inferior a las cantidades establecidas en la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español.
  • Los bienes integrantes del Patrimonio Histórico Español.
  • Los bienes integrantes del Patrimonio Histórico de las comunidades autónomas.
  • Los derechos de contenido económico como los relativos a planes de pensiones, planes de previsión asegurados, planes de previsión social empresarial, contratos de seguro colectivo y seguros privados.
  • Los derechos derivados de la propiedad intelectual o industrial, mientras permanezcan en el patrimonio del autor.
  • Los valores pertenecientes a no residentes cuyos rendimientos estén exentos.
  • El patrimonio empresarial y profesional, que incluye aquellos bienes que necesites para el desarrollo de tu actividad económica, empresarial y profesional y que esta la ejerzas de forma habitual, personal y directa y que constituya tu principal fuente de renta.
  • Participaciones en determinadas entidades, con o sin cotización en mercados organizados, excluidas las participaciones en Instituciones de Inversión Colectiva que cumplan determinados requisitos establecidos en la normativa del impuesto.

Además de todo esto, en general, se establece un patrimonio mínimo exento de 700.000 euros. Es decir, solo tendrás que declarar por el Impuesto sobre el Patrimonio si, una vez excluida la vivienda habitual (con el máximo de 300.000 euros) y los bienes exentos, el valor de tus posesiones supera los 700.000 euros. No obstante, debes de tener cuidado, porque hay comunidades autónomas en las que este mínimo es inferior. Es el caso de Aragón y Cataluña, donde el importe del mínimo exento se fija en 500.000 euros.

¿Cómo se calcula el Impuesto sobre el Patrimonio?

Esquema de liquidación del impuesto sobre el patrimonio

Fuente: Agencia Tributaria

  • Calcula la base imponible de tu patrimonio.
  • Calcula su base liquidable.
  • Determina la cuota íntegra del Impuesto sobre el Patrimonio según la comunidad autónoma de tu residencia o la escala establecida con carácter general por la Ley.
  • Resta a la cuota íntegra las reducciones y bonificaciones aplicables en cada caso.

Lo primero que tienes que hacer para calcular el Impuesto sobre el Patrimonio es conocer la base imponible, o lo que es lo mismo, tu patrimonio neto. Para ello, es necesario sumar el valor de los bienes y derechos no exentos y restar las cargas y gravámenes, así como las deudas y obligaciones.

Conocido tu patrimonio neto, tendrás que calcular la base liquidable, es decir, el patrimonio neto sujeto a gravamen. Para ello, a la base imponible que hayas obtenido, deberás restarle la reducción aplicable por mínimo exento. Como se ha comentado, esta regulación es competencia de cada comunidad autónoma, con lo que deberás de tener en cuenta cuánto es en la tuya. En el caso de que no haya fijado ninguna cantidad, aplicarás la exención mínima fijada por el Estado, que, en la actualidad, es de 700.000 euros.

Por ejemplo, si te ha salido una base imponible de 900.000 euros y el mínimo exento es de 700.000 euros, tu base liquidable y, por tanto, por la que deberás pagar es de 200.000 euros. Si tu patrimonio neto asciende a 500.000 euros, al restarle el mínimo exento te saldrá una cifra por debajo de cero, con lo que no tendrás que tributar.

Después de esto, toca determinar la cuota íntegra del Impuesto sobre el Patrimonio, para lo que deberás aplicarle a la base liquidable, el gravamen de tarifa aprobado por tu comunidad autónoma de residencia o, si esta no la hubiere aprobado, la escala establecida con carácter general en la Ley del Impuesto sobre el Patrimonio. Recuerda que se trata de un impuesto progresivo que va aumentando el tipo aplicable en función del aumento de la base liquidable.

escala gravamen

Fuente: Agencia Tributaria

Por último, quedará restar a esta cuota íntegra, las reducciones y bonificaciones:

  • Reducción por límite conjunto con el IRPF: el Impuesto sobre el Patrimonio tiene un mecanismo que limita la cuota que deberás pagar en función de la suma de las que hayas pagado en el Impuesto sobre la Renta. Así, la cuota del Impuesto sobre el Patrimonio más la cuota del IRPF no pueden exceder del 60% de la base imponible general y del ahorro de tu IRPF.
  • Deducción por impuestos satisfechos en el extranjero: para evitar la doble imposición, se debe deducir la cantidad menor entre el impuesto que haya sido satisfecho en el extranjero o la cantidad resultante de aplicar el tipo medio efectivo a la parte de la base liquidable gravada en el extranjero.
  • Bonificación de la cuota en Ceuta y Melilla: sus residentes gozan de una bonificación del 75% sobre la cuota que corresponda.
  • Bonificaciones autonómicas: si hay regulación (como es el caso de Madrid, que la bonifica al 100%, o de La Rioja, que este año aplicará una bonificación del 75%), se notifica en este punto.

Si el resultado final es positivo, ese será el importe total que deberás ingresar a la Agencia Tributaria por Impuesto sobre el Patrimonio.

¿Cómo se presenta el Impuesto sobre el patrimonio?

El Impuesto sobre el Patrimonio se remite a la Agencia Tributaria mediante el modelo 714. El devengo de este tributo es el 31 de diciembre de cada año, por lo que en la declaración deberás incluir tu patrimonio a esa fecha. Igual que el IRPF, se presenta entre los meses de abril y junio, aunque, a diferencia de la Declaración de la Renta, este solo puede presentarse de forma telemática.

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