Dividendos: ¿reinversión o reparto?

Dividendos

Reinvertir dividendos o repartirlos son dos estrategias de inversión diferentes con las que podrías sacar partido a tu dinero. ¿Quieres saber en qué consiste cada una? Sigue leyendo este artículo y obtendrás la información que necesitas.

¿Qué son los dividendos?

Antes de entrar en detalle con las dos estrategias de inversión, has de saber primero qué son los dividendos. Los dividendos son una retribución económica que las empresas proporcionan a sus accionistas. Esta remuneración proviene de los beneficios que haya obtenido la compañía en el ejercicio, aunque no es obligatorio repartirlos. De hecho, hay empresas que optan por reinvertir todos sus beneficios en su propio crecimiento y otras que, al dar pérdidas, no pueden repartirlos.

El dividendo se calcula multiplicando el beneficio neto de la sociedad por el payout, que es el porcentaje de beneficios que la compañía ha decidido repartir. Por ejemplo, una empresa que haya obtenido 100 millones de euros de beneficio y prevea repartir un 25% de esta cantidad, pagará en dividendos 25 millones de euros, que se distribuirán entre todos sus accionistas en función de las acciones que tenga cada uno. Supongamos que esa misma compañía tiene 100 millones de acciones en circulación, por cada una de ellas los accionistas percibirían 0,25 euros en dividendos.

Ahora que ya conoces qué son los dividendos, la pregunta que surge es: ¿reinvertir los dividendos o cobrarlos? La elección dependerá de la estrategia inversora que te hayas planteado. Si has planificado una inversión a largo plazo, es posible que puedas aprovechar las ventajas de reinvertir los dividendos (que ahora detallaremos); si lo que prefieres es tener un ingreso periódico extra, puede ser más interesante optar por el reparto.

Ventajas de la reinversión de dividendos

Ya sea que inviertas a través de la compra directa de acciones o bien lo hagas a través de los denominados fondos de acumulación, la estrategia de reinversión de dividendos te podría permitir incrementar el valor de tu cartera. ¿Cómo? Aprovechando el poder de la capitalización compuesta. Es decir, los intereses generados en un periodo determinado se suman al capital ya invertido para el periodo siguiente.

Veámoslo con un ejemplo. Si inviertes 1.000 euros en un producto con una rentabilidad anual del 5%, al cabo del año habrás ganado 50 euros. Si reinviertes esos 50 euros junto al capital inicial un segundo año, obtendrás 52,50 euros (el 5% de interés sobre 1.050 euros). Sin embargo, si al final del primer año hubieses retirado los intereses, en el segundo año habrías obtenido de nuevo 50 euros de beneficio (el 5% de interés sobre 1.000 euros). Recapitulando: reinvirtiendo los intereses en dos años tu capital pasaría de 1.000 a 1.102,50 euros; retirándolos al final de cada año, el capital habría aumentado a 1.100 euros. Puede parecer poco, pero donde la fórmula del interés compuesto muestra verdaderamente sus efectos es en el largo plazo. Imagínate el mismo ejemplo pero manteniendo la inversión durante 20 años: retirando anualmente los intereses tu inversión inicial de 1.000 euros se habría convertido en 2.000 euros; reinvirtiendo cada año los intereses recibidos conseguirías 2.653 euros. Todo ello, en el caso de que la rentabilidad anual fuera igual en todos los años.

La fórmula que se aplica para calcular el interés compuesto es la siguiente:

Cn = Co*(1+i)n

en donde:

  • Cn es el capital final que se obtiene
  • Co es el capital inicial que se invierte
  • i es la tasa de interés expresada en tanto por ciento
  • n es el tiempo que transcurre desde la inversión inicial hasta su retirada

Las ventajas de la capitalización compuesta puedes aprovecharlas también si tu inversión es en acciones. Si tienes 1.000 acciones de una compañía y esta reparte en el ejercicio 0,25 euros por acción como dividendo, recibirás 250 euros en dividendos, que podrás reinvertir en la compra de más acciones de esa sociedad o de otra cualquiera. Así, tu inversión en acciones irá creciendo poco a poco.

Pero aprovechar el posible incremento de valor que proporciona a tu capital la estrategia de reinvertir los dividendos también puede hacerse recurriendo a los llamados fondos de acumulación. Este tipo de fondos de inversión funciona reinvirtiendo las ganancias en nuevas participaciones dentro del fondo, en vez de retirarlas, con lo que te beneficiarás de las ventajas del interés compuesto, ya explicadas.

Los fondos de acumulación posibilitan, además, aumentar el patrimonio del propio fondo, ya que las rentas obtenidas por los valores en él incluidos (intereses, dividendos) se reinvierten en el propio fondo. De esta manera, se puede incrementar asimismo el valor liquidativo del fondo (si aumenta el patrimonio pero no las participaciones en circulación). El valor liquidativo permite conocer la evolución de la rentabilidad del fondo de inversión.

Una última ventaja de elegir una estrategia de fondos de acumulación (reinversión de dividendos) es el retraso en el pago de los impuestos vinculados a esa inversión. Mientras no retires tu capital del fondo, no tendrás que tributar por los beneficios obtenidos.

La tributación de las acciones es ligeramente distinta. Mientras no las vendas no tendrás que pagar impuestos por la ganancia generada (al igual que pasa con las participaciones de un fondo de inversión) pero en el caso de que percibas por ellas un dividendo en forma de dinero en metálico, sí tendrás que computarlo en tu declaración de la Renta como un rendimiento de capital mobiliario. En cambio, si cobras el dividendo en forma de nuevas acciones no tendrás que tributar por ellas hasta que no las vendas.

Ventajas del reparto de dividendos

Una estrategia de inversión totalmente diferente a reinvertir los dividendos es su reparto. Esto es lo que hacen los denominados fondos de reparto. En este tipo de fondos de inversión, la sociedad gestora repartirá entre los partícipes los dividendos obtenidos por los diferentes valores que forman la cartera, con la periodicidad que haya sido establecida (mensual, trimestral, semestral o anualmente).

El punto fuerte del reparto de dividendos es que recibes una remuneración periódica por el capital invertido. Como desventaja, no podrás aprovecharte del efecto del interés compuesto, y tendrás que pagar impuestos cada vez que perciba dividendos. Los dividendos tienen la consideración de rendimientos íntegros del capital mobiliario en la declaración de la Renta, y pagarías por ellos entre el 19% y el 23% en función de las ganancias obtenidas.

Como habrás podido comprobar, reinversión o reparto de dividendos son dos tácticas inversoras diferentes, pero eso no quiere decir que no puedan ser complementarias. En todo caso, antes de optar por una u otra estrategia (o por las dos), has de tener claro tus objetivos de inversión.