Cómo buscar rentabilidad con tipos de interés bajos

Calcular rentabilidad de los tipos de interés bajos

Nunca antes los tipos de interés de referencia en las economías europeas se habían situado en cotas tan bajas durante tanto tiempo. A finales de octubre, el Banco Central Europeo (BCE) decidía mantener las tasas de interés de las operaciones de refinanciación en el 0%, el préstamo en el 0,25% y los depósitos en el -0,50%. Y por el momento no hay visos de una subida de tipos, mientras las perspectivas de inflación (el 0,7% en el mes de octubre en la Eurozona) no se acerquen al 2% que el BCE se había marcado como objetivo.

Este entorno de bajos tipos de interés está siendo clave en el rendimiento de los activos más conservadores. Así, en la actualidad más del 50% de la deuda pública emitida en el mundo ofrece tipos negativos, es decir, devuelve menos dinero del depositado. Como ejemplo, el bono alemán a 10 años, que en octubre de 2019 ofrecía una rentabilidad esperada negativa cercana al -0,6%. En el mismo plazo, el bono español ofrece un 0,14% de interés que, aunque se trata de una rentabilidad positiva, al descontar la inflación esperada la rentabilidad real del mismo es negativa. En los próximos años, la expectativa de mayores rentabilidades en renta fija sigue siendo muy reducida.

Tampoco los ahorradores pueden fijar su vista en los depósitos a plazo fijo, que apenas se remuneran, y no se prevén cambios mientras no aumenten las tasas oficiales del BCE. En este contexto, te contamos cómo obtener rentabilidad con tipos de interés bajos.

Rentabilidad deuda pública

Dónde invertir nuestro dinero

Ante estas previsiones, los inversores de perfil conservador se preguntan cómo buscar rentabilidad con tipos de interés bajos. La respuesta pasa por buscar esa rentabilidad en mercados distintos al de renta fija y fijarse en activos de mayor riesgo.

  • Un primer paso es aumentar el peso de los activos de renta variable en nuestra cartera. De este tipo de activos, los más conocidos son las acciones de las empresas que cotizan en bolsa, pero también se puede invertir en divisas, materias primas, bonos convertibles o fondos de inversión, entre otros. Otro producto de inversión que últimamente se ha popularizado es la gestión discrecional de carteras, un servicio a través del cual un equipo de profesionales decide en qué fondos y en qué proporción invertir dependiendo del perfil de riesgo del cliente.
  • Y si la diversificación es ya de por sí una de las reglas básicas en toda inversión, en este escenario de tipos bajos se convierte en algo esencial. Diversificar nuestra cartera implica repartir nuestro dinero entre diferentes tipos de activos con distinto horizonte temporal, grado de riesgo y liquidez. Es una técnica que permite mejorar la rentabilidad de nuestra inversión y reducir el riesgo que se asume, al no poner “todos los huevos en la misma cesta”.
  • Una tercera clave será la asignación de activos o asset allocation. Se trata de una estrategia de inversión que tienen como objetivo equilibrar el riesgo y la rentabilidad distribuyendo los activos de una cartera de acuerdo con los objetivos, el horizonte temporal de la inversión y la tolerancia al riesgo del inversor.  Se parte de la idea de que las tres clases principales de activos (renta variable, renta fija y efectivo y equivalentes) tienen diferentes niveles de riesgo y rendimiento, por lo que cada una se comportará de manera diferente con el tiempo. El consenso entre la mayoría de los profesionales en inversiones es que el asset allocation tiene mayor influencia en el resultado final de la inversión que la selección concreta de valores dentro de cada clase de activos.
  • Por último, será necesario invertir a largo plazo, ya que la probabilidad de obtener una mayor rentabilidad aumenta conforme aumentemos nuestro plazo de inversión. Cuanto mayor tiempo estés en el mercado, más probable es que la rentabilidad anual media de tu inversión sea positiva. Y, además, podrás sacar partido de la fórmula del interés compuesto, reinvirtiendo las rentabilidades obtenidas (intereses y dividendos) de forma continuada en el tiempo.

Teniendo en cuenta que no hay expectativas de que suban los tipos de interés al menos hasta 2020, estas son las claves para invertir si queremos obtener rentabilidad por nuestros ahorros.